Hasta cierto punto es normal que los niños no quieran dormir solos. El ser humano es muy débil cuando es pequeño y a través de la evolución los niños han sido protegidos por sus progenitores o por la tribu, no siendo habitual que dispongan de su propio espacio hasta épocas recientes de la historia del hombre. Por consiguiente, el cerebro del niño no se siente seguro en un espacio propio y apartado del calor de sus padres.

Pero, de todas formas, es conveniente que los niños se acostumbren a dormir en su propio cuarto.

Es conveniente que disfruten de un buen grado de autonomía dado que así tendrán menos miedos y serán personas más independientes.

Por supuesto, es algo que no debe hacerse a la fuerza ni mucho menos por las malas, ya que si tenemos a un niño pequeño toda la noche pasando miedo, conseguiremos el efecto contrario, pues lo que sucederá será que sus miedos aumentarán y se convertirá en una persona más dependiente e inestable.

Hay ocasiones en que es muy difícil conseguir que los niños duerman en su habitación. Pero siempre se deben utilizar estrategias a fin de lograr que su espacio de dormir sea único, especial, propio. Un sitio con el que el niño se sienta identificado.

  • Una decoración especial.
  • Un entorno amigable.
  • Y, sobre todo, la lectura de cuentos en el momento de ir a dormir. Los cuentos introducen al niño en un universo maravilloso que es lo contrario de todo lo que teme. Los cuentos combaten la soledad y los miedos porque repueblan la mente infantil de seres y lugares maravillosos que son aliados del niño.

 


Mi camita es probablemente uno de los cuentos más innovadores y de mayor calidad para ser leído en el momento de acostarse, precisamente con el objetivo de lograr que el niño se tranquilice y sea feliz durmiendo en su espacio.

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