Es ley de vida, la mayoría de los niños pequeños prefieren dormir con sus padres. Es una situación que empieza cuando son bebés y en muchos casos se prolonga incluso hasta 9 ó 10 años.

Obviamente, lo que podría ser razonable cuando el niño es muy pequeño, deja de serlo cuando ya se va haciendo mayor y utiliza todo tipo de estrategias y de chantajes para no dormir solo y seguir manteniendo esta situación.

En todo caso, lo ideal es lograr que los niños duerman  en su propio espacio a edades más tempranas. Porque así no se plantean continuar haciéndolo después. Aparte de que es motivo de orgullo para muchos niños dormir solos, pues es algo que les hace sentirse más independientes y les proporciona mayor fortaleza desde un punto de vista mental.

Hay que considerar que el hecho de dormir en su habitación también consigue que los niños se vean a sí mismos como niños con más valor, que perciben que son valientes porque se enfrentan a la soledad de la noche y derrotan por sí mismos a los posibles miedos. Unos miedos que no llegan ni siquiera a surgir cuando un niño afronta de manera positiva y feliz el hecho de dormir en su propio cuarto.

 


El libro Mi Camita es ideal para avanzar con el niño en el buen sentido, pues dispone de unos divertidos -pero serios- consejos finales para leerlos a los niños con la finalidad remarcar más el contenido de las páginas ilustradas. 

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