¿Cómo conseguir convencer a un niño para que se duerma solo?

Para que un niño no ponga problemas para dormir solo, deben darse ciertas circunstancias que lleven a que el niño se sienta seguro.

  1. Saber que sus padres (o quienes los reemplacen) están ahí cerca. La habitación de nuestro hijo debería ser la de al lado. O, al menos, si es posible, que en ningún caso esté aislada en el otro extremo de la vivienda.
  2. Tener un espacio con el que se identifique plenamente. Para que un niño quiera dormir solo, normalmente debería de sentirse absolutamente a gusto en su habitación, que tiene que tener elementos que tranquilicen y que encanten al niño. A veces no tienen que ser elementos sofisticados ni caros, pueden ser sus muñecos favoritos 
  3. El acompañamiento en las primeras edades, e incluso durante buena parte de la infancia, es esencial. Es importante y una experiencia de singular conexión padre-madre-hijo el hecho de estar ahí contándole cuentos cuando se duerme. Contar historias a los niños cuando se van a dormir es algo que se ha convertido en todo el mundo en una tradición, porque se está de acuerdo en que favorece enormemente la psicología del niño. Contarle cuentos al dormir le hace feliz, le da seguridad, lo conecta con el universo de lo inmaterial y de los sueños, desde un lenguaje imaginario -el de la literatura infantil- similar al de los sueños.

Es ley de vida, la mayoría de los niños pequeños prefieren dormir con sus padres. Es una situación que empieza cuando son bebés y en muchos casos se prolonga incluso hasta 9 ó 10 años.

Obviamente, lo que podría ser razonable cuando el niño es muy pequeño, deja de serlo cuando ya se va haciendo mayor y utiliza todo tipo de estrategias y de chantajes para no dormir solo y seguir manteniendo esta situación.

En todo caso, lo ideal es lograr que los niños duerman  en su propio espacio a edades más tempranas. Porque así no se plantean continuar haciéndolo después. Aparte de que es motivo de orgullo para muchos niños dormir solos, pues es algo que les hace sentirse más independientes y les proporciona mayor fortaleza desde un punto de vista mental.

Hay que considerar que el hecho de dormir en su habitación también consigue que los niños se vean a sí mismos como niños con más valor, que perciben que son valientes porque se enfrentan a la soledad de la noche y derrotan por sí mismos a los posibles miedos. Unos miedos que no llegan ni siquiera a surgir cuando un niño afronta de manera positiva y feliz el hecho de dormir en su propio cuarto.

 


El libro Mi Camita es ideal para avanzar con el niño en el buen sentido, pues dispone de unos divertidos -pero serios- consejos finales para leerlos a los niños con la finalidad remarcar más el contenido de las páginas ilustradas. 

Hasta cierto punto es normal que los niños no quieran dormir solos. El ser humano es muy débil cuando es pequeño y a través de la evolución los niños han sido protegidos por sus progenitores o por la tribu, no siendo habitual que dispongan de su propio espacio hasta épocas recientes de la historia del hombre. Por consiguiente, el cerebro del niño no se siente seguro en un espacio propio y apartado del calor de sus padres.

Pero, de todas formas, es conveniente que los niños se acostumbren a dormir en su propio cuarto.

Es conveniente que disfruten de un buen grado de autonomía dado que así tendrán menos miedos y serán personas más independientes.

Por supuesto, es algo que no debe hacerse a la fuerza ni mucho menos por las malas, ya que si tenemos a un niño pequeño toda la noche pasando miedo, conseguiremos el efecto contrario, pues lo que sucederá será que sus miedos aumentarán y se convertirá en una persona más dependiente e inestable.

Hay ocasiones en que es muy difícil conseguir que los niños duerman en su habitación. Pero siempre se deben utilizar estrategias a fin de lograr que su espacio de dormir sea único, especial, propio. Un sitio con el que el niño se sienta identificado.

  • Una decoración especial.
  • Un entorno amigable.
  • Y, sobre todo, la lectura de cuentos en el momento de ir a dormir. Los cuentos introducen al niño en un universo maravilloso que es lo contrario de todo lo que teme. Los cuentos combaten la soledad y los miedos porque repueblan la mente infantil de seres y lugares maravillosos que son aliados del niño.

 


Mi camita es probablemente uno de los cuentos más innovadores y de mayor calidad para ser leído en el momento de acostarse, precisamente con el objetivo de lograr que el niño se tranquilice y sea feliz durmiendo en su espacio.

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